CONDE DE LAUTRÉAMONT
POESÍAS
DÉCIMA
ENTREGA
(Barral
Editores / Barcelona 1970)
Reemplazo la melancolía por el valor,
la duda por la certidumbre, la desesperación por la esperanza, la perversidad
por el bien, las quejas por el deber, el escepticismo por la fe, los sofismas
por la frialdad de la calma, y el orgullo por la modestia.
II (1)
El genio garantiza las
facultades del corazón. (28)
El hombre no es menos
inmortal que el alma.
¡Los grandes pensamientos
vienen de la razón!
La fraternidad no es un
mito.
Los niños al nacer no
conocen nada de la vida, ni siquiera su grandeza.
En la desgracia, los
amigos aumentan.
Vosotros que entráis,
dejad toda desesperación.
Bondad, te llamas hombre.
Aquí mora la sabiduría de
las naciones.
Cada vez que he leído a
Shakespeare me ha parecido que despedazaba el cerebro de un jaguar.
Escribiré mis
pensamientos con orden, siguiendo un designio sin confusión. Si son justos, el
primero será la consecuencia de los otros. Es el orden verdadero. Señala mi
objeto por el desorden caligráfico. Haría demasiado deshonor a mi sujeto, si no
lo tratara con orden. Quiero mostrar que es capaz de tenerlo.
No acepto el mal. El
hombre es perfecto. El alma no se aniquila. El progreso existe. El bien es
irreductible. Los anticristos, los ángeles acusadores, las penas eternas, las
religiones, son el producto de la duda.
Dante, Milton, al
describir hipotéticamente las landas infernales han demostrado que eran hienas
de primera clase. La demostración es excelente. El resultado es malo. Sus obras
no se venden.
El hombre es una encina.
La naturaleza no las tiene más robustas. No es necesario que el universo se
arme para defenderla. Una gota de agua no basta para preservarla. Aun cuando el
universo lo defendiera, no estaría más deshonrado que aquello que no lo
preserva. El hombre sabe que su reino no tiene muerte, que el universo posee un
comienzo. El universo no sabe nada: a lo sumo es un junco pensante.
Me imagino a Elohim (29)
más frío que sentimental.
El amor a una mujer es
incompatible con el amor a la humanidad. La imperfección debe ser rechazada.
Nada más imperfecto que el egoísmo de dos. Durante la vida, las desconfianzas,
las recriminaciones, los juramentos escritos en el polvo, pululan. Ya no es
amante de Jimena (30), es el amante de Graciela (31). Ya no es Petrarca, es
Alfredo de Musset. Durante la muerte un fragmento de roca junto al mar, un lago
cualquiera, el bosque de Fontainebleau, la isla de Isquia, un gabinete de
trabajo en compañía de un cuervo, una capilla ardiente con un crucifijo, un
cementerio donde surge el objeto amado al claro de una luna que acaba por
fastidiar, unas estrofas, en las que un grupo de muchachas cuyos nombres se ignoran
aparecen por turno para dar la medida del autor, dejan oír sus pesares. En
ambos casos, la dignidad no se encuentra en absoluto.
El error es la leyenda
dolorosa.
Notas
(28) La mayoría de las
reflexiones contenidas en la segunda parte están tomadas de versos o
pensamientos de autores clásicos y románticos (y hasta del mismo Lautréamont),
a las que ha alterado el sentido (generalmente lo invierte). Los que utiliza
con más frecuencia son los pensamientos de Pascal y los aforismos de
Vauvenargues. (N. del T.)
(29) En esta parte el
poeta emplea casi exclusivamente una de las designaciones bíblicas de Dios: el
nombre Elhoim (que equivaldría a juez supremo). (N. del T.)
(30) Personaje femenino
de “El Cid” de Corneille, que este autor tomó de la literatura española. (N. del T.)
(31) Personaje de la
novela homónima de Lamartine. (N. del T.)
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