ARTURO
DÁVILA
EL
NEOBARROCO SIN LÁGRIMAS:
GÓNGORA,
MALLARMÉ, ALFONSO REYES ET AL
VIGESIMOQUINTA ENTREGA
El cabezazo de Zizou
Zidane, en la Copa del Mundo 2006, observado por 1000 millones de personas,
afectó nuestra manera de ver el mundo. La ilusión del “dios redondo”, como lo
llama Juan Villoro, nos persigue. Las pantallas cibernéticas de Beijin 2008 y
sus rayos láser multicolores asaltan nuestro pensamiento. Los 100 metros planos
recorridos por Usain Bolt, “el relámpago jamaiquino”, en 9.69 segundos, las 8
medallas de oro de Michael Phelps, quien come 12 000 calorías diarias… el
equivalente a la alimentación de 6 personas, pueblan nuestro insomnio. También
el vuelo espacial del Atlantis, los
bombazos de Madrid, Londres, Munbai, los 300 muertos de Irak en el mes que
corre, los misiles de precisión que mutilan a los bebés en Cana, una foto de
Fidel Castro y Hugo Chávez en casa del Che Guevara, en Argentina, los discursos
del “mandamás” del mundo, que quiere obligar a “la armada de Dios” -Hezbollah- a deponer las armas, el éxito
de la nueva película de Superman,
Condolezza Rice tocando el piano clásico en un video del Corriere Della Sera (30-7-06) y definiendo la guerra como “dolores
de parto” en el viejísimo “Nuevo
Medio Oriente”, las selvas del Amazonas, donde se encuentra una tercera parte
de los animales y plantas del mundo, cediendo a pasos agigantados, una
grabación electrónica del Subcomandante Marcos leyendo un comunicado sobre la
Sexta Declaración de la Selva Lacandona, la ejecución grabada -en un teléfono
celular- del ex-presidente de Irak, Sadamm Hussein, las milicias armadas de
Somalia llamando en Mogadishu a la guerra santa contra los ejércitos cristianos
de Etiopía, armados por Occidente, los trenes de bambú en Cambodia, la llegada
a la presidencia de Chile y de Liberia -¡por fin!- de dos mujeres, Benedicto
XVI pidiendo por la paz -de nuevo- y el cese a la violencia en los lugares
santos, una grabación en vivo de la marcha de miles de personas en la ciudad de
México, exigiendo fin a la inseguridad social, Vladimir Putin declarando en San
Petersburgo -antes Stalingrado- que Rusia no quiere una democracia “como la de
Irak”, la independencia de Kosovo, de Abjazia y la de Osetia del Sur, apoyadas
y desapoyadas por viejos y nuevos imperios, un nuevo Tsunami en Indonesia,
lluvias de más de un metro en Japón, los tubos oxidados de petróleo en Alaska,
Corea del Norte probando su poderío balístico que puede llegar hasta América,
el calentamiento global de la tierra y los Protocolos de Kyoto, los huracanes
Katrina y Gustav desolando a Nueva Orleáns, Cuba y Haití, Taiwán haciendo una
demostración de su capacidad militar defensiva, por si se le ocurre a China, el
circo de las elecciones estadounidenses… Todo este bombardeo informativo, sincrónico y diacrónico, afecta nuestra
lectura de Platón. Y cada lector tiene su propia lista.
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