15/12/15


CLARISSA PINKOLA ESTÉS



MUJERES QUE CORREN CON LOS LOBOS



CIENTOQUINCUAGESIMOSIMOSEGUNDA ENTREGA


CAPÍTULO 14



La selva subterránea:
La iniciación en la selva subterránea


La doncella manca (22)


La quinta fase: El tormento del alma (3)



Pero, antes de que podamos darnos cuenta, el demonio salta a gatas y cambia el mensaje que transmitía amor y jubilosa celebración por otro cuya intención es provocar repugnancia. El demonio representa la irritación de la psique que se burla de nosotras diciendo: "¿Has vuelto a tu antigua inocencia e ingenuidad ahora que tanto te quieren? ¿Ahora que has dado a luz? ¿Crees que ya han terminado todas las pruebas, mujer insensata?"


Y, como estamos cerca del Lete, nos quedamos dormidas y seguimos roncando. Este es el error que cometen todas las mujeres, no una vez sino muchas.


Olvidamos acordarnos del demonio. El mensaje cambia del triunfal "La reina ha dado a luz un precioso hijo" al falso "La reina ha dado a luz un medio perro". En una versión similar del cuento, el mensaje cambiado es todavía más explícito: "La reina ha dado a luz un medio perro, pues se acostó con las bestias del bosque."


La imagen del medio perro del cuento no es accidental sino un espléndido vestigio de las antiguas religiones centradas en las figuras de las diosas que florecieron en Europa y toda Asia. En aquellos tiempos los pueblos adoraban a una diosa tricéfala. Las diosas tricéfalas están representadas en las distintas religiones por Hécate, la Baba Yagá, la Madre Holle, Berchta, Artemisa y otras. Cada una de ellas se representaba como estos animales o estaban estrechamente relacionadas con ellos.


En las religiones más antiguas, estas y otras poderosas y salvajes divinidades femeninas presidían las tradicionales ceremonias de iniciación femenina y enseñaban a las mujeres todas las fases de la vida femenina, desde la doncellez a la maternidad y a la vejez. El hecho de dar a luz un medio perro es una sesgada degradación de las antiguas diosas salvajes cuya naturaleza instintiva se consideraba sagrada. La nueva religión trató de contaminar los sagrados significados de las diosas tricéfalas señalando que estas divinidades yacían con animales y animaban a sus fieles a hacer lo mismo.



Fue entonces cuando el arquetipo de la Mujer Salvaje se empujó hacia abajo y se enterró a gran profundidad y las actitudes salvajes de las mujeres no sólo empezaron a menguar sino que estas se vieron obligadas a hablar de ellas en voz baja y en lugares ocultos. En muchos casos, las mujeres que amaban a la vieja Madre Salvaje tuvieron que proteger cuidadosamente su vida. Al final, la sabiduría sólo les vino a través de los cuentos de hadas, el folclore, los estados hipnóticos y los sueños nocturnos. Menos mal y gracias sean dadas a Dios.

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