CLARISSA PINKOLA
ESTÉS
MUJERES QUE CORREN
CON LOS LOBOS
CIENTOQUINCUAGESIMOSIMOSEGUNDA ENTREGA
CAPÍTULO 14
La selva
subterránea:
La iniciación en la
selva subterránea
La doncella manca
(22)
La quinta fase: El
tormento del alma (3)
Pero, antes de que podamos darnos cuenta, el demonio salta a gatas y cambia
el mensaje que transmitía amor y jubilosa celebración por otro cuya intención
es provocar repugnancia. El demonio representa la irritación de la psique que
se burla de nosotras diciendo: "¿Has vuelto a tu antigua inocencia e
ingenuidad ahora que tanto te quieren? ¿Ahora que has dado a luz? ¿Crees que ya
han terminado todas las pruebas, mujer insensata?"
Y, como estamos cerca del Lete, nos quedamos dormidas y seguimos
roncando. Este es el error que cometen todas las mujeres, no una vez sino
muchas.
Olvidamos acordarnos del demonio. El mensaje cambia del triunfal
"La reina ha dado a luz un precioso hijo" al falso "La reina ha
dado a luz un medio perro". En una versión similar del cuento, el mensaje
cambiado es todavía más explícito: "La reina ha dado a luz un medio perro,
pues se acostó con las bestias del bosque."
La imagen del medio perro del cuento no es accidental sino un espléndido
vestigio de las antiguas religiones centradas en las figuras de las diosas que
florecieron en Europa y toda Asia. En aquellos tiempos los pueblos adoraban a
una diosa tricéfala. Las diosas tricéfalas están representadas en las distintas
religiones por Hécate, la Baba Yagá, la Madre Holle, Berchta, Artemisa y otras.
Cada una de ellas se representaba como estos animales o estaban estrechamente
relacionadas con ellos.
En las religiones más antiguas, estas y otras poderosas y salvajes
divinidades femeninas presidían las tradicionales ceremonias de iniciación
femenina y enseñaban a las mujeres todas las fases de la vida femenina, desde
la doncellez a la maternidad y a la vejez. El hecho de dar a luz un medio perro
es una sesgada degradación de las antiguas diosas salvajes cuya naturaleza
instintiva se consideraba sagrada. La nueva religión trató de contaminar los
sagrados significados de las diosas tricéfalas señalando que estas divinidades
yacían con animales y animaban a sus fieles a hacer lo mismo.
Fue entonces cuando el arquetipo de la Mujer Salvaje se empujó hacia
abajo y se enterró a gran profundidad y las actitudes salvajes de las mujeres
no sólo empezaron a menguar sino que estas se vieron obligadas a hablar de
ellas en voz baja y en lugares ocultos. En muchos casos, las mujeres que amaban
a la vieja Madre Salvaje tuvieron que proteger cuidadosamente su vida. Al
final, la sabiduría sólo les vino a través de los cuentos de hadas, el
folclore, los estados hipnóticos y los sueños nocturnos. Menos mal y gracias
sean dadas a Dios.
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