PAULO
FREIRE
PEDAGOGÍA DEL OPRIMIDO
CENTÉSIMA ENTREGA
CAPÍTULO
4 (22)
Dividir para oprimir (6)
Su equívoco radica en que nadie
se salva solo, cualquiera sea el plano en que se encare la salvación, o como
clase que oprime sino con los otros.
En la medida en que oprimen, no pueden estar con los oprimidos, ya que es lo
propio de la opresión estar contra ellos. En una aproximación psicoanalítica a
la acción opresora quizá se pudiera descubrir lo que denominamos como falsa
generosidad del opresor en el primer capítulo, una de las dimensiones de su
sentimiento de culpa. Con esta falsa generosidad, además de pretender seguir
manteniendo un orden injusto y necrófilo, desea “comprar” su paz. Ocurre, sin
embargo, que la paz no se compra, la paz se vive en el acto realmente solidario
y amoroso, que no puede ser asumido, ni puede encarnarse en la opresión.
Por eso mismo es por lo que el
mesianismo existente en la teoría de la acción antidialógica viene a reforzar la
primera característica de esta acción, la del sentido de la conquista.
En la medida en que la división de
las masas oprimidas es necesaria al mantenimiento del statu quo, y, por lo tanto, a la preservación del poder de los
dominadores, urge el que los oprimidos no perciban claramente las reglas del
juego. En este sentido, una vez más, es imperiosa la conquista para que los
oprimidos se convenzan, realmente, que están siendo defendidos. Defendidos
contra la acción demoníaca de los “marginales y agitadores”, “enemigos de Dios”,
puesto que así se llama a los hombres que viven y vivirán, arriesgadamente, en
la búsqueda valiente de la liberación de los hombres.
De esta manera, con el fin de
dividir, los necrófilos se denominan a sí mismos biófilos y llaman, a los
biófilos, necrófilos. La historia, sin embargo, se encarga siempre de rehacer
estas autoclasificaciones.
Hoy, a pesar de que la alienación
brasileña continúa llamando a Tiradentes (105) “infiel” y al movimiento liberador que
este encarnó, traición, el héroe nacional no fue quien lo llamó “bandido” y lo
envió a la horca y al descuartizamiento esparciendo los trozos de su cuerpo
ensangrentado por los pueblos atemorizados, para citar sólo un ejemplo. El
héroe es Tiradentes. La historia destruyó el “título” que le asignaron y
reconoció, finalmente, el valor de su actitud.
Los héroes son exactamente
quienes ayer buscaron la unión para la liberación y no aquellos que, con su
poder, pretendían dividir para reinar.
Notas
(105) José Joaquín da Silva
Xavier, Tiradentes, héroe de la lucha brasileña desarrollada a fines del siglo
XVIII y cuyo fin era el de liberar al Brasil del régimen colonial portugués. “Tiradentes”,
quien encabezara este movimiento de rebeldía, fue ahorcado y descuartizado:
Este movimiento se conoce también bajo el nombre de “Conjuración minera”. (T.)
No hay comentarios:
Publicar un comentario