SAN
JUAN DE LA CRUZ
NOCHE
OSCURA
UNDÉCIMA ENTREGA
CAPÍTULO 6 (2)
5 / Estos, en
comulgando, todos se les va en procurar algún sentimiento y gusto, más que en
reverenciar y alabar en sí con humildad a Dios. Y de tal manera se apropian a esto,
que, cuando no han sacado algún gusto o sentimiento sensible, piensan que no
han hecho nada; lo cual es juzgar muy bajamente de Dios, no entendiendo que el
menor de los provechos que hace este Santísimo Sacramento es el que toca al
sentido, porque mayor es el invisible de la gracia que da, que, por que pongan
en él los ojos de la fe, quita Dios muchas veces esotros gustos y sabores sensibles.
Y así quieren sentir a Dios y gustarle como si fuese comprehensible y
accesible, no sólo en este, sino también en los demás ejercicios espirituales.
Todo lo cual es muy grande imperfección y muy contra la condición de Dios, porque
es impureza en la fe.
6 / Lo mismo tienen
estos en la oración que ejercitan, que piensan que todo el negocio de ella está
en hallar gusto y devoción sensible, y procuran sacarle, como dicen, a fuerza
de brazos, cansando y fatigando las potencias y la cabeza; y cuando no han
hallado el tal gusto se desconsuelan mucho pensando que no han hecho nada. Y
por esta pretensión pierden la verdadera devoción y espíritu, que consiste en
perseverar allí con paciencxia y humildad, desconfiando de sí, sólo por agradar
a Dios. A esta causa, cuando no han hallado una vez sabor en este u otro
ejercicio, tienen mucha desgana y repugnancia de volver a él, y a veces lo
dejan. Que, en fin, son, como habemos dicho, semejantes a los niños, que no se
mueven ni obran por razón, sino por el gusto.
Todo se les va a estos
en buscar gusto y consuelo de espíritu, y para esto nunca se hartan de leer
libros, y ahora toman una meditación, ahora otra, andando a caza de este gusto
con las cosas de Dios; a los cuales se les niega Dios muy justa, discreta y
amorosamente, porque, si esto no fuese, crecerían por esta gula y golosina
espiritual en males sin cuento. Por lo cual conviene mucho a estos entrar en la
Noche oscura, que habemos de decir
para que se purguen de estas miserias.
7 / Estos, que así
están inclinados a estos gustos, también tienen otra imperfección muy grande, y
es que son muy flojos y remisos en ir por el camino áspero de la cruz; porque
el alma que se da al sabor, naturalmente le da en rostro todo sinsabor de negación
propia.
8 / Tienen estos otros
muchas imperfecciones que de aquí les nacen, las cuales el Señor a tiempos les
cura con tentaciones, sequedades y otros trabajos, que todo es parte de la Noche oscura. De las cuales, por no me
alargar, no quiero tratar aquí más, sino sólo decir que la sobriedad y
templanza espiritual lleva otro temple muy diferente de mortificación, temor y
sujeción en todas sus cosas; echando de ver que no está la perfección y valor
de las cosas en la multitud y gusto de las obras, sino el saberse negar a sí
mismo en ellas; lo cual ellos han de procurar hacer cuanto pudieren de su
parte, hasta que Dios quiera purificarlos de hecho, entrándoles en la Noche oscura, a la cual por llegar me
voy dando prisa con esas imperfecciones.
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