SAN JUAN DE LA CRUZ
LLAMA
DE AMOR VIVA
SEXAGESIMONOVENA
ENTREGA
CANCIÓN TERCERA (10)
¡Oh lámparas de fuego,
en cuyos resplandores
las profundas cavernas
del sentido
que estaba oscuro y
ciego,
con extraños primores
calor y luz dan junto a
su Querido!
DECLARACIÓN
51 /
Este amor infunde Dios en la voluntad, estando ella vacía y desasida de otros
gustos y afecciones particulares de arriba y de abajo. Por eso, téngase cuidado
que la voluntad esté vacía y desasida de sus afecciones, que, si no vuelve
atrás, queriendo gustar algún jugo o gusto, aunque particularmente no le sienta
en Dios, adelante va, subiendo sobre todas las cosas a Dios, pues de ninguna
cosa gusta. Y a Dios, aunque no le guste muy en particular y distintamente, ni
le ame con tan distinto acto, gústale en aquella infusión general oscura y
secretamente más que todas las cosas distintas, pues entonces ve ella claro que
ninguna le da tanrto gusto como aquella quietud solitaria; y ámale sobre todas
las cosas amables, pues que todos los otros jugos y gustos de todas ellas tiene
desechados y le son desabridos. Y así, no hay que tener pena, que, si la
voluntad no puede reparar en jugos y gustos de actos particulares, adelante va;
pues el no volver atrás abrazando algo sensible, es ir adelante a lo inaccesible,
que es Dios, y así no es maravilla que no le sienta. Y así, la voluntad para ir
a Dios más ha de ser desarrimándose de toda cosa deleitosa y sabrosa, que
arrimándose; y así cumple bien el precepto de amor, que es amar a Dios sobre
todas las cosas: lo cual no puede ser sin desnudez y vacío en todas ellas.
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