ANÓNIMO
INGLÉS DEL SIGLO XIV
LIBRO
DE LA ORIENTACIÓN PARTICULAR
Franciscus hanc editionem fecit
NONAGESIMOCUARTA
ENTREGA
19
Pero
si el gozoso entusiasmo que se apodera de ti cuando lees u oyes sobre la
contemplación es realmente el toque de Dios que te llama a una vida más alta de
gracia, notarás efectos muy diferentes. Será tan abundante que te acompañará al
lecho por la noche y se levantará contigo por la mañana. Te seguirá a través
del día en todo lo que hagas, penetrando en tus devociones diarias como una
barrera entre ellas y tú.
Parecerá
además que se presenta simultáneamente con ese ciego deseo que, mientras tanto,
sigue creciendo silenciosamente en intensidad. El entusiasmo y el deseo pueden
parecer ser parte uno de otro. Tanto es así, que llegarás a pensar que es
solamente un deseo lo que tú sientes, aunque dudarás en decir que es
precisamente lo que estás deseando.
Tu
personalidad quedará totalmente transformada, tu porte irradiará una belleza
interior, y mientras lo sientas nada te entristecerá. Correrías mil kilómetros
para hablar con otro del que supieras que efectivamente también lo siente, y,
sin embargo, al llegar allí, te encontrarías sin palabras. Que otros digan lo
que quieran, tu única alegría sería hablar de ello. Tus palabras serán pocas,
pero tan fructuosas y tan llenas de fuego que lo poco que dices llenará el
mundo de sabiduría (aunque parezca tontería a los que todavía son incapaces de
trascender los límites de la razón). Tu silencio será pacífico, tu conversación
provechosa y tu oración secreta en las profundidades de tu ser. Tu autoestima
será natural y no estará estropeada por el engaño, tu comportamiento con los
demás será cortés y tu risa alegre, como quien goza de todo con la alegría de
un niño. Con qué ansia amarás el sentarte aparte, sabedor de que otros, que no
comparten tu deseo y atracción, sólo te molestarían. Habrá desaparecido todo
deseo de leer y escuchar libros, pues tu único deseo será oír hablar de la
contemplación.
Así
el deseo creciente de contemplación y el gozoso entusiasmo que te embarga
cuando oyes o lees sobre ella se dan la mano y se hacen uno. Cuando estas dos
señales (una interior y otra exterior) están de acuerdo, puedes confiar en
ellas como prueba de que Dios te llama a entrar dentro y a comenzar una vida
más intensa de gracia.
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