ENCUENTRO
CON LA SOMBRA
(El
poder del lado oscuro de la naturaleza humana)
Carl G. Jung / Joseph
Campbell / Marie-Louise von Franz / Robert Bly / Ken Wilber / Nathaiel Branden
/ Sam Keen / Larry Dossey / Rollo May / M. Scott Peck / James Hillman / John
Bradshaw y otros
Edición a cargo de Connie Zweig y
Jeremiah Abrams
OCTOGESIMONOVENA
ENTREGA
SÉPTIMA PARTE: DIABLOS, DEMONIOS Y
CHIVOS EXPIATORIOS : UNA PSICOLOGÍA DEL MAL (2)
INTRODUCCIÓN (4)
En
los últimos años hemos presenciado valerosos intentos de poner fin a este tipo
de problema. El moderno santo hindú Mahatma Gandhi consiguió recuperar la
dignidad e independencia de la India mediante la no violencia, un movimiento
que ha terminado liberando a casi todas las naciones del Tercer Mundo de la
colonización imperialista más descarada. Martin Luther King y el movimiento por
los derechos civiles constituyó la avanzadilla de la causa de la igualdad
racial y sigue inspirando a individuos y naciones a desafiar las fuerzas
represivas del mal. Las sanciones de toda una civilización unificada contra el
fenómeno del apartheid sudafricano son un resultado directo de este logro. El
movimiento por los derechos de las mujeres, de los niños, de los marginados y
de los ancianos desafía abiertamente las fuerzas inconscientes del mal
presentes en la vida americana. En la antigua Unión Soviética podía observarse
el extraordinario esfuerzo de toda una nación por liberarse de las garras de
una ideología destructiva. Resulta muy alentador observar el rechazo de todo el
pueblo ruso y de las naciones aledañas, de las fuerzas oscuras que han dominado
su sistema político durante casi un siglo.
Pero
para evitar caer involuntariamente en la ingenuidad inconsciente necesitamos de
continuo nuevas formas de pensar sobre el mal. Para la mayor parte de nosotros
el mal sigue siendo un tigre que descansa aletargado en un rincón oscuro de
nuestra vida. De tanto en tanto despierta, ruge amenazadoramente y -si no
ocurre nada terrible- nuestra propia necesidad de negar su peligrosa presencia
vuelve nuevamente a adormecerle.
La
negación del mal es una conducta aprendida. Sólo así podemos soportar la
realidad. Desde nuestra infancia más temprana todos hemos experimentado de
manera directa o indirecta el mal a través de la conducta inexplicable de los
demás y las imágenes impersonales de la televisión, los nuevos medios de
comunicación, el cine, las novelas y los cuentos de hadas. Esta situación obliga
a nuestras jóvenes mentes a encontrar alguna explicación para la realidad
objetiva del mal y su amenazante peligro.
Algunos
consiguen superar esta amenazadora experiencia sin ayuda. Las formulaciones infantiles
sobre las sombras y el mal, tales como el hombre del saco, por ejemplo,
eliminan la inmediatez de tal presagio del peligro pero constituyen pobres
adaptaciones posteriores a la vida generando todo tipo de síntomas, desde el
miedo a la oscuridad a perturbadores reacciones fóbicas. Hay quienes lamentablemente
se hallaron expuestos de manera prematura y trágica al abismo del mal -que fueron
víctimas del abuso infantil de otro tipo de crímenes- y que jamás han terminado
de recuperarse de tales experiencias. Otros han recibido un adoctrinamiento
religioso tan extraordinariamente dogmático sobre el mal del mundo que
sobreviven con estereotipos de azufre, fuego, infiernos, castigos y todo tipo
de supersticiones relativas al bien y el mal.
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