GASTON
BACHELARD
LAUTRÉAMONT
(traducción de Angelina Martín del Campo)
QUINCUAGESIMOSEXTA ENTREGA
VI. EL COMPLEJO DE
LAUTRÉAMONT
II (4)
Reflexiónese en el
número bastante grande de adjetivos de esa página; en seguida hágase la
traducción inversa a la que proponíamos en un capítulo precedente para mitigar
el lautréamontismo; póngase luego un animal específico ante la aspereza de un
rostro, un animal que huye ante algún gesto furtivo, un animal que maúlla ante
la queja femenina, otro con el poderoso hocico del hambre, en suma reconstitúyase el lautréamontismo
desfalleciente de esas páginas y se verán los justos colores, se comprenderá
justa síntesis de los complejos.
De cualquier manera,
nos encontramos en el centro doloroso de esta obra presentada con un aparato de
razones poco convincentes; es aquí donde se anuda el complejo que en la novela La isla del doctor Moreau es sublimado
“científicamente” a poca costa. El escritor plantea el complejo, la ligera
neurosis, como una consecuencia del espectáculo que ha trazado; plantea el sufrimiento
como el resultado de un recuerdo doloroso. Pero un psicólogo que conozca
parcialmente la psicología de los complejos, no puede equivocarse: en las
últimas páginas del libro es donde se encuentra el germen de su producción. Un
psicoanalista siempre retendrá la última confesión como el elemento primitivo
del drama.
Semejante psicoanálisis
podría ser aplicado al Libro de la selva.
Pero la psicología más profunda y matizada de Rudyard Kipling daría un perfil
menos claro. Es por lo que, como ejemplo de una primera aplicación de nuestro
tema, hemos querido dar, con la obra de Wells, un esquema enteramente despoetizado, satisfecho por una
mediocre verosimilitud, explicado por una mascarada de ciencia, puerilizado por
la preocupación dominante de distraer, olvidando por consiguiente casi todas
las funciones de la obra literaria.
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