NÉLIDA
PIÑÓN
“CUANDO
EL TALENTO DESMEDIDO DE LAS MUJERES APARECÍA, ERAN CONDENADAS”
por Carolina
Casco
(El Mundo / 20-11-2017)
"¿Qué es contemporáneo? Yo soy
contemporánea, no estoy muerta, pero soy arcaica. Nadie me puede
soterrar." Nélida Piñón se mueve entre
dos mundos no solo cuando escribe. Nacida en Río de Janeiro hace 80 años,
atravesó el Atlántico a la edad de 10 y desembarcó en Galicia, el origen de su
familia paterna. "Tengo las dos patrias, Brasil y España. Esto me permitió
siempre viajar por todas las culturas. Llegue a donde llegue, no me siento
extranjera". Su infancia nómada es el punto de partida de La épica del corazón (Alfaguara), una suerte
de memorias publicadas el pasado octubre en las que bucea por su historia y la
de la literatura hispanoamericana a través de su visión del proceso creativo y
el repaso de los autores que marcaron su vida. Julio Cortázar, Clarice Lispector
o Joaquim Machado de Assis se asoman por sus páginas como objetos de
admiración, pero también como partes importantes de su vida. Es el caso de Lispector, amiga de la escritora.
Modelos literarios que supieron
conjugar cosmopolitismo con provincianismo, lo contemporáneo y lo arcaico.
"La literatura actual se alimenta de las grandes tragedias que hasta hoy
nos persiguen y nos perseguirán siempre". La autora de obras como La república de los sueños o Voces del desierto encumbra en su último libro a
los clásicos, pero no desmerece la vanguardia. "Todo tema humano es
válido. El arte que expurga es artificial, arbitrario. La transgresión es
la libertad del artista". Vivimos un gran momento en cuanto a
producción literaria. "Mire los refugiados, la gente está más que nunca
buscando romper los límites y las fronteras. No se le puede ofrecer al escritor
contemporáneo una bandeja de ideas, un gran artista no lo va a aceptar, tiene
que buscar su camino". ¿Es hora de olvidar a los clásicos? "El
escritor no debe imitar a nadie, pero sí tener una excelente formación
intelectual. El camino natural del escritor pasa por dominar el idioma y los
procedimientos narrativos, desarrollar la imaginación y leer".
En sus novelas, Nélida Piñón siempre
ha dejado patente su naturaleza emigrante. En La épica del corazón recoge
esta temática desde el punto de vista autobiográfico. No concibe escribir solo
desde la imaginación, obviando la propia experiencia. "Tenemos una vida
que es irrenunciable. Tú eres el epicentro, y ese epicentro cobra sentido
cuando concentra a toda la gente que has conocido. El escritor debe tener una
visión especial de todo y todos los que le rodean. La selección es muy
peligrosa, se corre el riesgo de ser ario. A mí me gusta
el mestizaje."
Ese desfile humano perfila los
personajes y los convierte en símbolos universales con los que todos los
lectores se sienten identificados. "El personaje es una combinación de mucha
gente, muchas pasiones. Si no es así, ¿cómo explicas la pasión que hoy persiste
por Don Quijote? ¿Cómo es posible que El Quijote pueda
ser leído por un chino? Don Quijote es el sentido del ridículo,
de la fantasía desbocada, del fracaso que va a llegar. Don Quijote es todo el mundo."
Piñón habla de la literatura con una
mezcla de pasión y sacralidad. "Llegar a ejecutar tu obra completa sin
pensar en el dinero ni la fama, solo siguiendo el misterio de la creación, es
un milagro." Un milagro realizado en su carrera, a pesar de tener que
lidiar con un sistema literario que hacía todo lo posible por dificultar el
florecimiento de la pluma de la mujer. "Cuando el talento
desmedido de las mujeres aparecía, era condenado. ¿Qué ocurrió con
tantas brujas quemadas? Representaban para la comunidad el control de un saber
que no podía permitirse a las mujeres. ¿Cree que Hillary Clinton no ganó las
elecciones por los emails?"
Después de muchos años, y siempre rodeadas de desconfianza, muchas mujeres
lograron imponer sus textos. Pero no la cantidad que, a juicio de la autora,
deberíamos conocer.
La épica del corazón está
impregnada de esa nostalgia tan característica de las letras hispanas. Un
sentimiento que para Piñón es menos evidente en la literatura anglosajona, aunque
está presente en autores como Ernest Hemingway o William Faulkner. "La nostalgia es universal.
Nostalgia de un paraíso que hemos perdido, una vida que no hemos vivido, de no
saber quiénes somos y de perder la vida que tenemos."
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