De belleza narrativa, mas que por su fotografía (tremendamente clásica, en todo sentido) Wim Wenders, prefiere saber contar su historia a través de un diálogo polifónico.
Básicamente y siendo muy escueto, un ángel baja a la tierra; sus ojos, la pantalla y la voz en off, juega entre narrarnos a través de un arcángel, y a escuchar lo que otros (los mortales) dicen desde su profundo interior. Entablando una danza de diálogos en todas las dimensiones posibles, que la razón conoce.
Este, para mi, es un ejemplo de un cine que quizás, nos hayamos desacostumbrado o mejor, no estemos acostumbrados a ver, porque narra, desde otra idiosincrasia, tiene otro ritmo, ni mejor, ni peor…solo una forma distinta a la que estamos habituados de ver, en las películas predominantemente americanas.
Seguramente, no es una película para pasar a la historia, pero es como un buen libro, esos que uno toma en cuenta al hablar de Literatura…muy nombrados por todos, pero no leídos.
Por eso, muchas de las nuevas generaciones (y no tan nuevas), se han acercado más a Sallinger, que por ejemplo a Onetti, o me animo a decir de Gabriel García Márquez con su “Cien años de Soledad”, a cuestas. Ni que hablar de un Cervantes...ojo, muchas veces no es "colonialismo", es sencillamente, alcahuetería de sistema.
No está mal, es preferible que se hayan acercado a Sallinger, que el no haber leído nada, porque hoy, teniendo las mismas veinticuatro horas de toda la vida, en todos los tiempos humanos, argumentamos “falta de tiempo” y nos desembarcamos en terrenos superficiales, exóticos y extravagantes, que no existen, y consumimos revistas, donde el culto al “ojete” es preocupante y freudianamente hablando, nada prometedor para el devenir de la “histeria colectiva”.
Contaminamos, como colonias de ratas, donde habitamos, y desarrollamos talentos extravagantes en dominar y hasta destruir, a todo aquel que no esté a favor de “la colonia” (que algunos llaman sociedad). Aplastamos. Dominamos.
Nos alejamos tanto de nosotros mismos, que olvidamos nuestra voz e inventamos, oasis financiados en cuotas, cuando sabemos que cuando nos vamos, nos vamos sin nada, más que con la satisfacción a cuestas, de haber vivido y experimentado la materia. Para vivir hay que aprender a Amar, y para saber Amar, también hay que saber sufrir.
Así que, de alguna manera, me gustaría si gustáis, compartir este film, “Las Alas del Deseo” de Win Wenders, el cual recomiendo que busquéis, en vuestros videoclub favoritos, o en google videos que quizás, esté entera, pues lo que veréis aquí, son solo tres fragmentos. A manera de un ejemplo, cualquiera. (si quieren un resumen porque están apurados, vean el último, una agradable síntesis, en todo sentido).
Observad pues, los diálogos; el quien nos habla, y la forma de expresar esa narración a través del film. Por supuesto, al ser un film alemán, mas que la textura, o color de la película, los ojos de los personajes son los que, lamentablemente nos cuenta de una Europa desvastada en la Fe, de la Fe, que por suerte, para aquel continente, cuenta con una España que vendría a ser, lo que el Brasil, para América. Gracias a Dios, el color, la alegría y el derecho a equivocarnos y sufrir, para alegrarnos, todavía existe para nosotros, muy a pesar, de la casta de políticos, infranqueablemente funcionales a vayan a saber que clase de secta, o grupo, que mas que intentar dominar, les interesa, el usufructo, y toman la desigualdad, como una especie de condición natural, y es así, que es preferible personas con miedo a la muerte, y mucha insatisfacción y tabú sexual, que casualmente, es esto en el buen sentido del término, lo que nos trajo a la Vida, que otros, que piensan, se atreven, a descubrir, todos los horizontes posibles que esta Vida nos dé, oportunidad.
PARTE I
PARTE II
PARTE III
Básicamente y siendo muy escueto, un ángel baja a la tierra; sus ojos, la pantalla y la voz en off, juega entre narrarnos a través de un arcángel, y a escuchar lo que otros (los mortales) dicen desde su profundo interior. Entablando una danza de diálogos en todas las dimensiones posibles, que la razón conoce.
Este, para mi, es un ejemplo de un cine que quizás, nos hayamos desacostumbrado o mejor, no estemos acostumbrados a ver, porque narra, desde otra idiosincrasia, tiene otro ritmo, ni mejor, ni peor…solo una forma distinta a la que estamos habituados de ver, en las películas predominantemente americanas.
Seguramente, no es una película para pasar a la historia, pero es como un buen libro, esos que uno toma en cuenta al hablar de Literatura…muy nombrados por todos, pero no leídos.
Por eso, muchas de las nuevas generaciones (y no tan nuevas), se han acercado más a Sallinger, que por ejemplo a Onetti, o me animo a decir de Gabriel García Márquez con su “Cien años de Soledad”, a cuestas. Ni que hablar de un Cervantes...ojo, muchas veces no es "colonialismo", es sencillamente, alcahuetería de sistema.
No está mal, es preferible que se hayan acercado a Sallinger, que el no haber leído nada, porque hoy, teniendo las mismas veinticuatro horas de toda la vida, en todos los tiempos humanos, argumentamos “falta de tiempo” y nos desembarcamos en terrenos superficiales, exóticos y extravagantes, que no existen, y consumimos revistas, donde el culto al “ojete” es preocupante y freudianamente hablando, nada prometedor para el devenir de la “histeria colectiva”.
Contaminamos, como colonias de ratas, donde habitamos, y desarrollamos talentos extravagantes en dominar y hasta destruir, a todo aquel que no esté a favor de “la colonia” (que algunos llaman sociedad). Aplastamos. Dominamos.
Nos alejamos tanto de nosotros mismos, que olvidamos nuestra voz e inventamos, oasis financiados en cuotas, cuando sabemos que cuando nos vamos, nos vamos sin nada, más que con la satisfacción a cuestas, de haber vivido y experimentado la materia. Para vivir hay que aprender a Amar, y para saber Amar, también hay que saber sufrir.
Así que, de alguna manera, me gustaría si gustáis, compartir este film, “Las Alas del Deseo” de Win Wenders, el cual recomiendo que busquéis, en vuestros videoclub favoritos, o en google videos que quizás, esté entera, pues lo que veréis aquí, son solo tres fragmentos. A manera de un ejemplo, cualquiera. (si quieren un resumen porque están apurados, vean el último, una agradable síntesis, en todo sentido).
Observad pues, los diálogos; el quien nos habla, y la forma de expresar esa narración a través del film. Por supuesto, al ser un film alemán, mas que la textura, o color de la película, los ojos de los personajes son los que, lamentablemente nos cuenta de una Europa desvastada en la Fe, de la Fe, que por suerte, para aquel continente, cuenta con una España que vendría a ser, lo que el Brasil, para América. Gracias a Dios, el color, la alegría y el derecho a equivocarnos y sufrir, para alegrarnos, todavía existe para nosotros, muy a pesar, de la casta de políticos, infranqueablemente funcionales a vayan a saber que clase de secta, o grupo, que mas que intentar dominar, les interesa, el usufructo, y toman la desigualdad, como una especie de condición natural, y es así, que es preferible personas con miedo a la muerte, y mucha insatisfacción y tabú sexual, que casualmente, es esto en el buen sentido del término, lo que nos trajo a la Vida, que otros, que piensan, se atreven, a descubrir, todos los horizontes posibles que esta Vida nos dé, oportunidad.
PARTE I
PARTE II
PARTE III
Y como frutilla de la torta... este extracto con una música que quizás, le de sentido a palabras metafóricamente, hablando.
Que lo difrutéis.
NICE DAY
