17/7/08

Savoir Alemán

De belleza narrativa, mas que por su fotografía (tremendamente clásica, en todo sentido) Wim Wenders, prefiere saber contar su historia a través de un diálogo polifónico.

Básicamente y siendo muy escueto, un ángel baja a la tierra; sus ojos, la pantalla y la voz en off, juega entre narrarnos a través de un arcángel, y a escuchar lo que otros (los mortales) dicen desde su profundo interior. Entablando una danza de diálogos en todas las dimensiones posibles, que la razón conoce.

Este, para mi, es un ejemplo de un cine que quizás, nos hayamos desacostumbrado o mejor, no estemos acostumbrados a ver, porque narra, desde otra idiosincrasia, tiene otro ritmo, ni mejor, ni peor…solo una forma distinta a la que estamos habituados de ver, en las películas predominantemente americanas.

Seguramente, no es una película para pasar a la historia, pero es como un buen libro, esos que uno toma en cuenta al hablar de Literatura…muy nombrados por todos, pero no leídos.

Por eso, muchas de las nuevas generaciones (y no tan nuevas), se han acercado más a Sallinger, que por ejemplo a Onetti, o me animo a decir de Gabriel García Márquez con su “Cien años de Soledad”, a cuestas. Ni que hablar de un Cervantes...ojo, muchas veces no es "colonialismo", es sencillamente, alcahuetería de sistema.

No está mal, es preferible que se hayan acercado a Sallinger, que el no haber leído nada, porque hoy, teniendo las mismas veinticuatro horas de toda la vida, en todos los tiempos humanos, argumentamos “falta de tiempo” y nos desembarcamos en terrenos superficiales, exóticos y extravagantes, que no existen, y consumimos revistas, donde el culto al “ojete” es preocupante y freudianamente hablando, nada prometedor para el devenir de la “histeria colectiva”.

Contaminamos, como colonias de ratas, donde habitamos, y desarrollamos talentos extravagantes en dominar y hasta destruir, a todo aquel que no esté a favor de “la colonia” (que algunos llaman sociedad). Aplastamos. Dominamos.

Nos alejamos tanto de nosotros mismos, que olvidamos nuestra voz e inventamos, oasis financiados en cuotas, cuando sabemos que cuando nos vamos, nos vamos sin nada, más que con la satisfacción a cuestas, de haber vivido y experimentado la materia. Para vivir hay que aprender a Amar, y para saber Amar, también hay que saber sufrir.

Así que, de alguna manera, me gustaría si gustáis, compartir este film, “Las Alas del Deseo” de Win Wenders, el cual recomiendo que busquéis, en vuestros videoclub favoritos, o en google videos que quizás, esté entera, pues lo que veréis aquí, son solo tres fragmentos. A manera de un ejemplo, cualquiera. (si quieren un resumen porque están apurados, vean el último, una agradable síntesis, en todo sentido).

Observad pues, los diálogos; el quien nos habla, y la forma de expresar esa narración a través del film. Por supuesto, al ser un film alemán, mas que la textura, o color de la película, los ojos de los personajes son los que, lamentablemente nos cuenta de una Europa desvastada en la Fe, de la Fe, que por suerte, para aquel continente, cuenta con una España que vendría a ser, lo que el Brasil, para América. Gracias a Dios, el color, la alegría y el derecho a equivocarnos y sufrir, para alegrarnos, todavía existe para nosotros, muy a pesar, de la casta de políticos, infranqueablemente funcionales a vayan a saber que clase de secta, o grupo, que mas que intentar dominar, les interesa, el usufructo, y toman la desigualdad, como una especie de condición natural, y es así, que es preferible personas con miedo a la muerte, y mucha insatisfacción y tabú sexual, que casualmente, es esto en el buen sentido del término, lo que nos trajo a la Vida, que otros, que piensan, se atreven, a descubrir, todos los horizontes posibles que esta Vida nos dé, oportunidad.

PARTE I


PARTE II


PARTE III


Y como frutilla de la torta... este extracto con una música que quizás, le de sentido a palabras metafóricamente, hablando.
Que lo difrutéis.



NICE DAY

7/7/08

6/7/08

Acaramelandos por las ausencias

Este fin de semana tuve que ir a punta del este…la bella, la hermosa.
Siempre digo que prefiero cualquier lado de la costa de toda esta gran orilla, donde me lleve el viento, donde la Vida me arroje, o mejor aún, donde me lo permita el libre albedrío ante la magnificencia y lo pródiga de todas las cosas.

Fuimos casi todo el elenco y nos alojamos en todo un piso de un conocido hotel, que claro, no es el Conrad…pero, "en la noche todos los gatos son pardos”.

El sábado a la tarde, antes de la fiesta de la noche, fuimos a la playa y el tiempo parecía una “burbuja”. Los niños, “x” y “k”, se vinculaban con la naturaleza, con las rocas, la arena, el mar, nosotros, los grandes (solo en el aspecto cronológico), debatíamos como tontamente solemos hacerlo…dejando pasar de largo muchas de las maravillas que la Vida nos regala. Todo ante nuestros ojos.

Noté, que la mente nos había conquistado y propuse, como estandarte una bandera color cielo. Una bandera que no existe, pero que sea el cielo el retazo que nos identifique. Y los niños, justo levantaron una caña de unos dos metros y medio y todos vimos en la punta de la caña pelada, la bandera flamear.

A la noche, fuimos caminando a la fiesta, solo quedaba a dos cuadras del hotel.
El aire, que jugaba casi a tibio, nos refrescaba y nos rejuvenecía el espíritu.

Champagne y chicas “freak”, sonrisas fáciles, y el alcohol que corre por las venas desinhibiendo a los castos y perdonando mañana, las imprudencias de algún exceso que seguramente el olvido sea parte de unala justificación. No faltó aquel, que desapareciera oportunamente al baño, a refrescar su nariz.

Una rubia seguramente porteña, me hablaba desde su metro noventa. Le observaba sus rasgos, su boca, sus ojos…todo tan grande, para un chiquitito como yo. Su seducción me provocaba y juro que no pude conjurar "al tigre carnicero" que me habita, no sentir nada posible desde la carne desde hace dos meses, es preferible a recorrer los mismos errores de siempre. Siento que he cambiado. He cambiado profundamente.

Se que son ciclos, pero no se si hay una vuelta atrás…solo me dejo llevar por lo que siento. Y ahora siento, como siempre, todo, las mismas cosas, pero desde canales diferentes. Solo puedo decir que no existe la oscuridad, solo la ausencia de Luz.

Siento diferente y sigo siendo igual. Me resulta extraño y mientras me habla, se conjugan en mi varias cosas, las medito mientras dejo mi cuerpo en piloto automático y cuando vuelvo decido seguir, hablando y recibiendo a todas las personas que se acercaban pero que de otras, huía.

Mientras me hablan, las miro, las aprecio, las siento.

Ya demasiado tarde durmiendo en el Hotel, recibo en mi celular un mensaje que dice…”estoy en el boliche de la Parada (tal), venite”. La imagen que se me vino, fue la rubia, tarada al decir de Luca Prodan, no lo se, pero si bronceada. Pero no le había dado el celular. Es decir…no se lo dí a nadie. Entonces de quién? Pero no importa…solo recuerdo ahora que desperté en paz, mimado por el Sol que entraba desde la ventana y que daba a la escultura de "los dedos"…un domingo hermoso. Como la Vida.

Mejor solo y lleno de Amor por la Vida, que mal acompañado.

NICE DAY.